March 2012
68 posts
February 2012
56 posts
Quédate conmigo hoy, vive conmigo un día y una noche y te mostraré el origen de...
– Walt Whitman (via deberiasserungustodehelado)
Ahora yo no sé si vas a poder leer esta carta, pero igual siento como una...
– Fragmento de La máquina, Eduardo Galeano. (via luciernagas)
Lo he intentado, me iba diciendo mientras volvía a casa, lo otro ya lo he intentado, el amor verdadero, la pasión pura, el deseo desatado, iba enlazando nombres, episodios, abandonos, y no hallaba ni un solo resquicio para la duda, y volvía a consolarme, a justificarme de antemano, yo ya lo he intentado y no se me da bien, ésa es la verdad, que no me sale.
He pasado muchos tragos peores, y he aprendido que sólo cuentan dos cosas.
Una, y esto es lo más importante -se inclinó hacia delante y tomó mis manos para apretarlas contra las suyas-, que nadie te va a poder quitar en tu vida lo que has bailado ya. Y dos, que a pesar de las apariencias, no pasa nada. Nadie mata a nadie, nadie se suicida, nadie se muere de pena, y nadie llora más de tres días...
Por la mañana, al despertarme, no me acordaba de que me había dejado.
Recuerdo que abrí los ojos y los dirigí hacia mi izquierda, para comprobar de un solo vistazo que eran las diez menos cuarto y que la cama estaba vacía. Entonces me levanté, abrí las contraventanas y comprobé que hacía un día espléndido. Sólo entonces recordé, y me llevé las manos a la cintura para sujetarla con fuerza antes de...
“No creo que haya habido nunca nadie en el mundo, nadie, que haya estado más enamorado que yo. Igual sí, seguramente mucha gente, pero más no, y otra vez estoy hablando en serio. Eso ya fue un bien tremendo, los dos sabíamos que lo nuestro, en el fondo, era un lujo, que la gente no se suele enamorar así, sin reservas, sin dudas, sin que haga falta echarle voluntad, retrasando cada noche el...
Me metí en la cama vestida y todo, porque no tenía fuerza ni para desnudarme siquiera. Lloré mucho tiempo, y luego me dormí, y me dormí casi tres días enteros. Creía que me habían dado algo, cualquier calmante, para adormecerme, y obedecía, porque eso era lo más fácil, dormir. Me despertaba de vez en cuando pero, como todo estaba cerrado, no podía saber si al otro lado del balcón era de noche o...
Nadie llegó a descubrir cómo me sentía. Todos se dejaron embaucar por mi apetito, por mi tranquilidad, por la aparentemente plácida regularidad de unas acciones que apenas indujeron a sospechar un remansamiento natural, la temprana aplicación de la ley adulta. Porque yo ponía el despertador todas las noches y me levantaba todas las mañanas, me duchaba y me vestía, desayunaba y cogía el autobús,...
Cuando me desperté, a la mañana siguiente, me percibí a mí misma como un gigantesco espacio en blanco. Sentí, con una nitidez desconocida, que mis dedos estaban huecos, y hueca mi cabeza, y mis huesos, hueco mi cerebro, la arrugada y resbaladiza membrana que no escondía nada, apenas un hueco más. Salí de la habitación como si me hubieran dado cuerda, y con la misma ilusión de una existencia...
Ahora sé que él era el origen y el fin de aquel derrumbamiento, y ya no me avergüenza reconocerlo, no me siento débil, ni blanda, ni tonta por ello. Tardé años en comprender que con él había perdido mucho más que su cuerpo, más que su voz y su nombre, más que sus palabras. Con él se había disuelto una de mis vidas posibles, la única entonces, la única que yo había sido capaz de elegir libremente...
Convertirme cada noche en el más completo de los espectáculos vivientes que pudieran contemplarse en la ciudad.
Intenté en vano acunarme en las huellas de otro hombre que me gustaba pero tampoco me convenía, recuerdos cálidos y acogedores como una bañera rebosante de agua hirviendo que me recompensara de una larguísima caminata bajo una tempestad de nieve, retazos de conversaciones sorprendentemente largas, apuestas estimulantes, destellos relucientes, provocaciones, complicidad, afecto, dependencia, más...