Me metí en la cama vestida y todo, porque no tenía fuerza ni para desnudarme siquiera. Lloré mucho tiempo, y luego me dormí, y me dormí casi tres días enteros. Creía que me habían dado algo, cualquier calmante, para adormecerme, y obedecía, porque eso era lo más fácil, dormir. Me despertaba de vez en cuando pero, como todo estaba cerrado, no podía saber si al otro lado del balcón era de noche o hacía sol, y estaba agotada, muy cansada, tenía sueño y me dormía otra vez.